VOLVER
Admisiones

¡Auxilio: mi hijo va a perder el año!

Por: Maru Lombardo 27 de noviembre 2017 , 10:20 p.m.

A niños y padres les puede sobrevenir una realidad frustrante en esta época del año: que a los menores no les fue tan bien como creían en el colegio, que perdieron materias o, incluso, el año entero. Es un resultado que puede desmotivar, pero que debe ser, sobre todo, una oportunidad para que padres y cuidadores de niños los ayuden a consolidar su aprendizaje en el colegio.

En Soledad (Atlántico), la semana pasada una niña de 12 años grabó un video desolador que le dejó a su mamá y se volvió viral. “Mamá, si estás viendo este video es porque me fui”, dice la niña. “Me fui porque tú eres una mamá increíble (…). Soy la peor hija del mundo: voy perdiendo muchas materias, ocho materias”, dice, llorando.Así pasó una noche entera en los baños del supermercado de un centro comercial de la zona. La encontraron al otro día, y desde entonces su madre, Claudia Lozano, dice saber que “esta situación me mostró que tengo que hacer las cosas mucho mejor, buscar otras alternativas”, explica a este periódico con respecto al estrés que sufrió su hija por el estado de sus notas escolares.

“Yo le hacía seguimiento, sabía cómo le estaba yendo en el colegio; nosotras tenemos mucha confianza –cuenta–. Si le decía que tenía que ‘sacarla del estadio’ con las notas, que tenía que irle bien, era porque sabía que no estaba muy bien en algunas áreas como matemáticas. Cuando la encontramos en el supermercado le dije: ‘Mi amor, tú vales más que cualquier nota y que cualquier año escolar’. Ahora, ella va a empezar a ir a un psicólogo por lo que pasó, y en el colegio vamos a hacer reuniones entre padres para hablar de este tipo de temas. El hecho fue para bien. Hay que hacer mejor seguimiento y buscar otras alternativas que le sirvan más para procurar que no se sienta agobiada por estudiar ni presionada”.

Claro, hay una realidad sobre la mayoría de los colegios que no se puede desconocer. “Obviamente, las buenas notas son parte de un sistema de evaluación estándar que al que el niño tiene que acatar”, explica Jennifer Klein, autora del libro The Global Education Handbook. “Pero de ninguna manera su bienestar debería verse afectado por una presión tan radical como por complacer a los padres”.

Por eso, si su hijo o un menor de edad a su cuidado están pasando un momento similar, le hacemos las siguientes recomendaciones.

1. No lo castigueDecirle a un niño que “merece repetir el año para que aprenda a las malas”, por ejemplo, solo reforzará la idea de que el estudio se vive a costa de sufrimiento, estrés y castigo. Esto probablemente hará que el niño genere resistencia y rechazo hacia su formación académica. 

Tampoco debería reproducir la idea de que los hijos tienen que ‘pagarles’ a los padres con rendimiento académico, como decirle que “su única responsabilidad es sacar buenas notas”.

“Muchos cuidadores utilizan las notas para motivar, y no debería ser así porque las notas demuestran solo un aspecto de la educación que, además, tiene que ver con cómo el colegio evalúa a todos los niños, no con el niño en particular”, explica Klein, quien es también rectora del Gimnasio Los Caobos, en Chía.

“Una educación debe tener un sentido de propósito, pero este debe ser para la motivación propia, no para conseguir objetos ni agradarles a otros”, opina.

2. Encuentre la raíz del problemaAnnie de Acevedo, psicóloga de crianza y familia, reafirma que “lo que realmente un padre debe atacar en estos casos es la razón detrás de por qué el niño reprueba sus materias”. Por ejemplo, puede ser por dislexia, porque tenga problemas de lectura, porque esté sufriendo de matoneo o porque esté percibiendo problemas dentro de la familia que lo están afectando, pero todo eso se conoce si los padres se comunican mejor con los niños.

“Deben saber por qué pasó lo que pasó y, a partir de ahí, que los papás hagan una buena reflexión consigo mismos: preguntarse si ellos son parte de la causa de la presión excesiva que le pueden estar poniendo a su hijo para que esté sufriendo por las notas escolares o de cualquier otra situación dentro del hogar que los esté afectando”, explica, por su parte, Jennifer Klein.

En efecto, los padres y los colegios pueden estar exigiendo más del producto y menos del proceso de aprendizaje de los niños. Así lo afirma Isabel Cristina Bettín, psicóloga de primera infancia y de preescolar. “Las notas cuantitativas no deberían ser más importantes que el esfuerzo del estudiante”, dice, por lo que esta es la primera opción que debería descartarse de la lista de posibles causas.

3. Conozca bien las habilidades y falencias del niñoUno no puede cerrar los ojos y pensar que los hijos son perfectos. Consideren llevarlo a clases uno a uno para que descubra cómo aprende el niño y qué colegio se puede adaptar a esas capacidades del niño. No se le pueden hacer clases magistrales y esperar que todos aprendan igual.

“Debe descartar si su hijo tiene algún problema cognitivo que hace que el colegio en el que esté no sea el adecuado para su aprendizaje”, explica Bettín. “Pero también puede ser que el colegio sea demasiado académico y no desarrolle otras destrezas que para el niño son importantes, como el trabajo en equipo o la creatividad. Aunque los padres caigamos en desesperos, no hay que descalificar al niño diciéndole que es un vago o que no estudia si sabemos que eso no es verdad, por ejemplo”.

Si siente que ni usted ni el colegio pueden ayudar a su hijo, no está mal que recurra a un tutor o un psicólogo que pueda ayudarlo. “Normalmente no se trata de que el niño no sea capaz de aprender, sino de que hay factores que están causando ese fracaso”, explica Jennifer Klein.

4. Cree un clima de confianza en el hogarSi el hecho de que su niño haya perdido materias o el año entero lo toma por sorpresa, es importante que se pregunte qué factores llevaron a que usted no se diera cuenta de lo que pasó. Normalmente, explica Acevedo, se trata de un problema de comunicación.

“Cuando hay un clima de confianza en el hogar no hay mentiras ni secretos en lo que respecta a la educación. Los adultos deben encargarse de dar el ejemplo de no juzgar a los demás y no criticar, para que el niño aprenda a ser y contar lo que le pasa”, explica. Y, claro, los padres deben ser igual de comunicativos: preguntarles a los hijos cómo les ha ido en el colegio, qué aprendieron, qué les molestó, qué no, etcétera.

5. No iguale fracaso escolar con fracaso de un proyecto de vida

Los padres y los colegios privados, según considera Acevedo, “dicen, por ejemplo, que el hijo sirve o no respecto a cómo le va en el colegio. Pero no hay nada que pruebe que a la gente a la que le va bien en el colegio le vaya bien en la vida por correlación directa. Cuando una persona trata de aprender bajo estrés y angustia bloqueará la información que recibe”.

El pueblo que dijo no a las tareas y no hace madrugar a sus niños

Niños de Soledad viven su primera semana sin llevar tareas a la casa

La idea es que si un niño va a repetir materias o un año entero, tiene que hacerse con intervención y seguimiento riguroso de sus cuidadores y de los profesores. Y hay que explicarle que ese fracaso no significa que haya fracasado en la vida, sino que necesita aprender.

Bettín añade un detalle importante respecto a la desesperación que puede dominar a los papás en estas situaciones: “Los cuidadores nunca deben hacer las tareas por los niños, sin importar qué tanto estén perdiendo en materias. Deben estimular su autonomía, responsabilidad y habilidades personales para salir adelante por su cuenta, para que sean individuos autosuficientes”.

6. Reconstruya su motivaciónSi su niño sufre una pérdida de motivación fuerte por fracaso escolar, es su debe reconstruirla por medio de esfuerzos diarios en los que el menor pueda sobresalir por su cuenta. Que practique deportes, actividades extracurriculares que le exijan retos día a día podrá darle la satisfacción del deber cumplido. “En este sentido, es importante que tenga una sensación de que es igual de capaz a todo el mundo, ya que el factor comparativo con otros niños de su edad puede intimidarlo mucho”, explica Acevedo al respecto.

Si va a recurrir a un tutor personalizado, que es una buena opción según los expertos, debe asegurarse de que sea una persona capacitada para la edad y condición del niño. “Ya es bastante desmotivador perder el año, no necesita que un tutor lo haga sentir tonto o incapaz”, explica Klein. “Tiene que ser alguien que sepa tratar a la gente y sepa tener paciencia”.

MARU LOMBARDO

Twitter: @puntoyseacabo

VIDA MODERNA

Mira el artículo original en El Tiempo haciendo click aquí

Volver